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Nelly Corzo Martínez: una vida dedicada a fortalecer a las mujeres en La Candelaria

  • Desde el Centro de Bogotá, una lideresa social ha tejido durante décadas procesos comunitarios que hoy impactan la vida de decenas de mujeres, promoviendo su bienestar, autonomía y participación activa en la sociedad.

 

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Por: Dana Vanessa Torres

 Nelly Corzo Martínez, lideresa social y consejera en múltiples espacios comunitarios, ha dedicado su vida al trabajo con mujeres, impulsando proyectos en salud mental, emprendimiento, cultura y participación ciudadana. Nacida y criada en el centro histórico, su labor responde a una realidad marcada por desigualdades, pero también por oportunidades de transformación. A través de organizaciones locales, iniciativas sociales y procesos pedagógicos, su propósito ha sido claro: fortalecer el papel de la mujer en la sociedad y garantizar sus derechos.

“Mujeres, capacítense, participen, no pierdan estos espacios. Cuando la mujer se prepara, es imparable”.

Foto: Dana Vanessa Torres/ Periodista

En las calles antiguas de La Candelaria, donde la memoria habita en cada esquina, hay mujeres que sostienen la vida en silencio. Nelly Corzo Martínez es una de ellas. Lideresa, consejera y defensora de los derechos de las mujeres, ha dedicado su vida a acompañar procesos comunitarios que hoy transforman la cotidianidad de muchas otras. Nació en este territorio y nunca se fue. “Soy candelaria de nacimiento, de corazón y por persistencia”, dice con una sonrisa que mezcla orgullo y arraigo. Desde allí, ha construido un camino donde el trabajo social, la escucha y la acción colectiva se entrelazan.

Transformación desde el territorio

Nelly hace parte de distintos espacios en la localidad tales como el Comité Operativo de Mujer y Género (COLMYG), el Consejo de Sabios y Sabias y el Consejo de Arte, Cultura y Patrimonio. Desde allí, ha impulsado iniciativas que responden a necesidades concretas marcadas por la desigualdad y el silencio, como la falta de oportunidades, la violencia y la vulneración de derechos.

Desde estos espacios ha promovido proyectos enfocados en problemáticas sensibles como la salud mental de las mujeres, especialmente tras los efectos de la pandemia. “Se han presentado inconvenientes como depresión, angustia, soledad, miedo y falta de recursos económicos”, explica, al tiempo que resalta la importancia de estas iniciativas para mejorar la calidad de vida de la comunidad.

También ha encontrado en el arte una forma de encuentro. En talleres como los de puntadas y memoria, las mujeres no solo aprenden una técnica, sino que revisitan su historia “No era solo coser, era recordar, ver cómo el arte ha estado en sus vidas”, dice.

Su trabajo también ha estado ligado a procesos culturales y artísticos, como el proyecto “Cultura Viva en Movimiento”, donde las mujeres participaron activamente a través de expresiones tradicionales como la chicha y el arte textil,  permitiendo evidenciar cómo el arte ha influido en sus vidas.

Sembrar para que otras florezcan

Entre los proyectos que más recuerda hay uno que la emociona, especialmente, el de emprendimiento. En este, más de 20 mujeres participaron mostrando lo que sabían hacer, tejidos, gastronomía, bisutería y marroquinería. “La idea era abrir espacio a otras”, explica. Para ella, ese tipo de procesos va más allá de lo económico, es una forma de reconocimiento, de fortalecer la autoestima e independencia y decir, lo que haces vale.

Algo similar ocurrió con “Calle Bella”, una iniciativa enfocada en la conciencia ambiental y el cuidado del entorno. A través de campañas pedagógicas,  promovieron mejores prácticas comunitarias para transformar los espacios cotidianos, “Es entender que el lugar donde vivimos también habla de nosotros”, reflexiona.

Otro logro reciente es el proyecto “Caminando saludable por La Candelaria”, una iniciativa ganadora que busca promover el bienestar físico y comunitario en la localidad.

Una Historia inspirada por otra mujer

Cuando habla de inspiración, no menciona figuras lejanas. Habla de su madre, Lola Martínez de Corzo. Una figura clave detrás de su liderazgo, “Fue una gran influencer en mi vida”, dice. Una mujer que empezó cultivando flores y terminó construyendo una empresa. Pero, sobre todo, fue quien insistió en que su hija estudiara. Encaminándose así hacía el derecho, una profesión que conectó con su vocación social e impulsó su independencia económica, “Ella me enseñó que la mujer no está solo para la casa, que puede y debe participar en la sociedad”, afirma Nelly, quien hoy replica ese mensaje en cada uno de sus procesos.

Su apuesta ha sido clara, abrir espacios, promover la no violencia y el reconocimiento del papel de la mujer en la sociedad. “En ningún caso se justifica un feminicidio. La mujer tiene derecho a vivir segura y a participar plenamente en la comunidad”, enfatiza.

Cambios que se sienten, luchas que continúan

Nelly reconoce que las cosas han cambiado, “Antes la mujer estaba relegada al hogar, pero hoy vemos avances en participación política, educación y empleo”, dice. Sin embargo, reconoce que aún existen brechas importantes, “Nos falta y solo lo vamos a lograr si trabajamos unidas, sin rivalidad”, señala. Para ella, el camino sigue siendo colectivo.

El presente representa un nuevo despertar donde las mujeres tienen la oportunidad de transformar su realidad y la de las futuras generaciones. “La unión y el amor nos va a llevar a formar una sociedad diferente”, afirma.

“La unión y el amor nos va a llevar a formar una sociedad diferente”

Un mensaje para las que vienen

Al final, su voz se vuelve más suave, pero no menos firme, “Mujeres, capacítense, participen, no pierdan estos espacios. Cuando la mujer se prepara, es imparable”, dice.  Habla especialmente a las jóvenes, a las que hoy están empezando a mirar distinto su lugar en el mundo e invitándoles a no dudar de lo que son capaces de hacer. Destacando que, “Cuando la mujer se prepara, es imparable”.

Mujeres, capacítense, participen, no pierdan estos espacios. Cuando la mujer se prepara, es imparable”.

La historia de Nelly Corzo Martínez evidencia el poder del liderazgo femenino en los territorios. En especial, la de una mujer que decidió no quedarse quieta frente a lo que le parecía injusto y que entendió que para  transformar la realidad se debe iniciar trabajando en compañía de otras mujeres  “Porque si algo he aprendido en todos estos años es que los cambios no llegan solos: se construyen, paso a paso, entre muchas”, afirma.

Hoy, más que nunca, el llamado es a que las mujeres se apropien de estos espacios, fortalezcan sus capacidades y construyan redes de apoyo que permitan avanzar hacia una sociedad más equitativa, consciente y libre de violencias.

Edición especial: "Mujeres tejedoras de sueños en la Candelaria"

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